El Relativismo Cultural es la teoría filosófica que postula la idea de que cada cultura debe entenderse dentro de sus propios términos y subraya la imposibilidad de establecer un punto de vista único y universal en la interpretación de las culturas. Su filosofía defiende la validez y riqueza de todo sistema cultural, negando cualquier valoración absolutista, moral o ética, de los mismos. La principal aseveración que sustenta es que en sociedades disímiles existen desiguales reglamentos éticos. Estas leyes establecen lo que es apropiado dentro de esa cultura, por lo que los relativistas sostienen que no existiría un juicio al que llamar sensato que califique al código moral de una civilización como mejor que el de otra.
Según esta perspectiva, todas las culturas tienen igual valor y ninguna es superior a otra. Además, nos alerta de que nuestras tendencias e inclinaciones están condicionadas por lo que hemos aprendido en el medio social en el que nos criamos y, con ello, pretende incitarnos a mantener una postura accesible, dejando de lado la presunción de que lo que nosotros pensa-mos y hacemos es lo único correcto.
Como afirma el filósofo americano James Rachels: el único razonamiento que prudentemente podría usarse para censurar las acciones de cualquier sociedad, incluida la nuestra, es cuestionarnos si la práctica fomenta o limita el bienestar de las personas cuyas vidas se ven perturbadas por ella.[1]
Por otra parte, sus críticos extremos aducen que esta teoría se trata, en realidad, de una cierta legitimación de determinadas prácticas concretas (la discriminación de la mujer, la pena de muerte como forma de castigo, la violación, los sacrificios humanos, la pederastia, esclavitud, etc.), que se dan en una cultura particular. El relativismo cultural sería, para estos críticos, in-compatible con la existencia de Derechos Humanos universales.
[1] RACHELS, James (2007), Introducción a la Filosofía Moral, México, Fondo de Cultura Económica, p. 38.
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