(…) el relativismo cultural (…) constituye la punta de lanza que destruye todo etnocentrismo (…).
En referencia con el racismo cultural o etnocentrismo (visión del mundo cen-trada en la cultura de pertenencia, en desmedro de las demás): La generalidad de los grupos humanos (…) han constituido en su torno una “gran muralla” defensiva que divide al mundo en dos mitades: “nosotros” y los “demás”. Nosotros equivale generalmente a los conceptos de: hombre, civilización, perfección, riqueza, moral, belleza. En contraposición, los demás representan los conceptos de: infrahombre, barbarie, imperfección, pobreza, inmoralidad, fealdad, etc. (…).
De ahí que la Antropología Cultural como campo científico y el relativismo cultural como teoría constituyan, a mi juicio, no una mera actividad intelectual, sino una verdadera ideología, capaz de modificar sustancialmente el modo de vivir de los individuos y de los grupos humanos.
ALCINA FRANCH, José (1975), Relativismo cultural como ideología, en: En torno a la Antropología Cultural, Madrid, Edic. J. Porrúa Turranzas, pp. 41 a 49.